Hoy hemos encontrado una persona que nos hablaba de las concentraciones de España, en las que se pide un buen trabajo por parte de los políticos y que encabecen ellos la reforma que necesita el país. Estas concentraciones están siendo pacificas, organizadas, y respetuosas tanto con las Fuerzas de Seguridad del Estado, como con los asistentes y sus opiniones. Aunque algunos medios de comunicación no han sabido entender las reivindicaciones del movimiento y las personas que lo ejecutaban, o no han querido entenderlo, este movimiento expresaba el descontento de una parte de la población con la democracia que estaban ejerciendo los políticos, y con todas las medidas que estaban tomando para solventar la crisis económica.
Nuestro entrevistado llevaba desde joven luchando por conseguir un mundo mejor; al principio creía que los "poderosos" solo entenderían la violencia, con el paso de la vida comprendió que no se puede cambiar algo odiándolo según palabras suyas.
Este hombre de 34 años, nos contaba su alegría por ver como se había puesto en marcha parte de la población, refería que el cambio no iba a suceder de hoy para ayer, decía que era un trabajo largo, fatigoso y lleno de penurias, el no esperaba ver el cambio, sólo decía que esperaba ser una semilla.
Sus lagrimas empezaron a brotar entre risas sofocadas, según mi opinión era feliz, pero le faltaba un largo camino por recorrer.
buenasnoticias
Periodico de buenas noticias, en las que se admiten reporter@s, que sólo serán remunerados con una sonrisa.
martes, 24 de mayo de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
Párate a escuchar ; por Alejandra García
Cada vez son más los encuentros musicales inesperados que se cuelan en nuestro día a día, artistas anónimos que nos sacan una sonrisa, nos sorprenden y animan. Son personas que se ganan la vida “pasando la gorra” por unas pocas monedas a cambio de unos minutos de arte. El pasado martes, en la madrileña calle de Preciados, se ha podido observar el increíble efecto que provocan en las personas algunos de estos espectáculos espontáneos.
Es una tarde cualquiera, los transeúntes caminan anestesiados de un lado para otro, enfrascados en sus pensamientos, en su consumismo ansioso, en su prisa. El ruido del gentío se mezcla con el de los coches acelerando aún más la escena. De pronto cuatro hombres trajeados se detienen en mitad de la calle y de manera casi ritual van desenfundando sus violines, convirtiéndose en una orquesta improvisada. Ponen resina a su arco y afinan los instrumentos con dedicación y maestría mientras la vorágine continúa a su alrededor. Tras un gesto de complicidad comienzan a tocar con absoluta profesionalidad, ofreciendo una interpretación llena de matices y sensibilidad. Después de unos minutos, una chica se para a escuchar, hipnotizada. Poco a poco el efecto contagia a los preocupados peatones, que van deteniéndose en torno a la banda. En poco tiempo se ha formado un grupo considerable alrededor de los músicos, pero ya nadie tiene prisa, nadie habla, nadie piensa, sólo escuchan absortos, dejándose llevar por la melodía. Una mujer sonríe y le dice a la chica: “esto cura el alma, ¿verdad?”.
Es una tarde cualquiera, los transeúntes caminan anestesiados de un lado para otro, enfrascados en sus pensamientos, en su consumismo ansioso, en su prisa. El ruido del gentío se mezcla con el de los coches acelerando aún más la escena. De pronto cuatro hombres trajeados se detienen en mitad de la calle y de manera casi ritual van desenfundando sus violines, convirtiéndose en una orquesta improvisada. Ponen resina a su arco y afinan los instrumentos con dedicación y maestría mientras la vorágine continúa a su alrededor. Tras un gesto de complicidad comienzan a tocar con absoluta profesionalidad, ofreciendo una interpretación llena de matices y sensibilidad. Después de unos minutos, una chica se para a escuchar, hipnotizada. Poco a poco el efecto contagia a los preocupados peatones, que van deteniéndose en torno a la banda. En poco tiempo se ha formado un grupo considerable alrededor de los músicos, pero ya nadie tiene prisa, nadie habla, nadie piensa, sólo escuchan absortos, dejándose llevar por la melodía. Una mujer sonríe y le dice a la chica: “esto cura el alma, ¿verdad?”.
martes, 19 de abril de 2011
Dos personas logran entenderse con palabras
Dos personas estaban hablando a través de un chat, y aunque la intención de ambos era mantener una conversación, ya se sabe que es difícil que dos desconocidos logren congeniar.
Según estudios para que dos personas se entiendan, tienen que hablar en una misma consonancia de sentimientos y ambos desear lo mismo, además se debe dar la intención de ambos de querer entenderse y poner todo el ser en ello.
Esta noche se ha dado, de manera espontanea, dos personas han llegado a un grado de complicidad elevado, en el que cada uno a abierto su corazón, sin pretensiones de seducción, ni de conquista, simplemente la pretensión de entenderse.
Han llegado a entenderse, y su conversación a terminado con una despedida sincera en la cada uno se alegró de la conversación y se han deseado buenas noches.
Según estudios para que dos personas se entiendan, tienen que hablar en una misma consonancia de sentimientos y ambos desear lo mismo, además se debe dar la intención de ambos de querer entenderse y poner todo el ser en ello.
Esta noche se ha dado, de manera espontanea, dos personas han llegado a un grado de complicidad elevado, en el que cada uno a abierto su corazón, sin pretensiones de seducción, ni de conquista, simplemente la pretensión de entenderse.
Han llegado a entenderse, y su conversación a terminado con una despedida sincera en la cada uno se alegró de la conversación y se han deseado buenas noches.
sábado, 26 de marzo de 2011
La libertad de pensamiento y enseñanza sigue vigente
En la Universidad se enseña la creación y consolidación de la religión cristiana
En una clase, para proteger la identidad no diremos la facultad, se enseñaba como la religión cristiana a través de concilios fue creando los dogmas de fe y la interpretación bíblica. Se enseñaba cómo los padres de la iglesia tuvieron que discutir sobre las palabras legadas e interpretarlas; se enseñaba, sin mas ánimo que informar de la historia, cómo las interpretaciones promulgadas podían ser objeto de refutación lógica, y su incurrencia en contradicciones , en las que no se ahondó por falta de tiempo.
En fin, en esta cuidad anónima y esta Facultad anónima se enseña la verdad, la historia y se permite pensar.
jueves, 10 de marzo de 2011
Algunos de los trabajadores tienen criterio propio
Esta mañana, en un ascensor del edificio de T5, en una conversación entre los trabajadores de la cadena televisiva, mientras a unos de ellos se le reprochaba el no ver la televisión y además decirlo en público, otra persona presente hacia el comentario:
- Pues a mi me parece bien, yo no veo Tele 5.
Algunos de los trabajadores se callaron y otros afirmaron que no veían la cadena por la pésima programación de factura propia que ofrecía.
Otra persona que piensa y decide elegir programas de televisión que le parezcan interesantes y que le aporten algo a su vida; aunque con ello tenga que ir en contra de su propio trabajo. Puede que suene hipócrita, pero el ser conocedor de la causa del problema ya es un buen punto de partida, para ser capaz de solucionarlo. Y este trabajador de cuya identidad prescindiremos, aunque iba contra sus intereses al hacer tal declaración, tuvo el valor de hacerla, aun poniendo en riesgo la reputación de su trabajo y con ella su puesto en el.
jueves, 24 de febrero de 2011
Los árboles apuestan por la vida
Los árboles siguen apostando por la vida, creando flores que se convertirán en frutos y posteriormente en semillas, que a su vez serán una futura vida.
Parecen que tienen confianza en la vida, o en que al menos merece la pena gastar energía en favorecer la reproducción de la especie.
Esta foto, tomada en la Avenida Complutense, evidencia que un año mas los árboles tienen energía y capacidad de reproducir su especie. Las abejas , abejorros y diversos insectos y pájaros ya revolotean alrededor de éstos en busca de comida.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Las personas razonan
Dos personas en un Estanco razonan, y piensan que hay que estar en la piel de los demás.
Mientras que un mendigo era atendido de una paliza, el dueño de un Estanco y un cliente hablaban de unas personas que habían entrado en su negocio. Criticaban lo que habían comentado del suceso, pues decían que se lo merecía: la mala vida lleva a eso…
El dueño del Estanco dijo:
-No saben más que hablar. Hay que ponerse en el lugar de la otra persona, pensar si le gustaría que le hicieran lo mismo.
A lo que el cliente asintió con la cabeza.
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