Hoy hemos encontrado una persona que nos hablaba de las concentraciones de España, en las que se pide un buen trabajo por parte de los políticos y que encabecen ellos la reforma que necesita el país. Estas concentraciones están siendo pacificas, organizadas, y respetuosas tanto con las Fuerzas de Seguridad del Estado, como con los asistentes y sus opiniones. Aunque algunos medios de comunicación no han sabido entender las reivindicaciones del movimiento y las personas que lo ejecutaban, o no han querido entenderlo, este movimiento expresaba el descontento de una parte de la población con la democracia que estaban ejerciendo los políticos, y con todas las medidas que estaban tomando para solventar la crisis económica.
Nuestro entrevistado llevaba desde joven luchando por conseguir un mundo mejor; al principio creía que los "poderosos" solo entenderían la violencia, con el paso de la vida comprendió que no se puede cambiar algo odiándolo según palabras suyas.
Este hombre de 34 años, nos contaba su alegría por ver como se había puesto en marcha parte de la población, refería que el cambio no iba a suceder de hoy para ayer, decía que era un trabajo largo, fatigoso y lleno de penurias, el no esperaba ver el cambio, sólo decía que esperaba ser una semilla.
Sus lagrimas empezaron a brotar entre risas sofocadas, según mi opinión era feliz, pero le faltaba un largo camino por recorrer.